CLUB OTHERWISE: Una propuesta desde el Reino Unido

En el Reino Unido, los Estados Unidos de América y otros países anglosajones, es frecuente la existencia de múltiples redes, organizaciones, asociaciones y clubes al entorno de la EeF o homeschooling. Les invitamos a darse un garbeo virtual por Internet para descubrir por Uds. mism@s todo este gran universo de este aspecto concreto de la educación en casa.

En el resto del mundo, y específicamente en Europa, estamos, en relación con aquellos otros estados de que hablaba al principio, como quien dice, en mantillas, si bien asociaciones como la francesa Les Enfants d’Abord, una de las veteranas europeas, va camino del vigésimo quinto aniversario de su fundación, si la memoria -ya ven, los años, y no tanto los kilos, pesan…- no me falla.

Por estos pagos vamos espavilando y se han ido creando redes de apoyo, grupos de correo y asociaciones diversas (pueden encontrar los enlaces en nuestra web, Enlaces y Listas de correo y grupos de apoyo).

Lo que personalmente encuentro a faltar son los clubes o centros de encuentro presencial, físico, material, para educándose-y-ayudando-a-educar-en-familia (perdón por la barbaridad que acabo de cometer, no he podido resistir a la tentación de evitar escribir “niñ@s, adolescentes, jóvenes y padres/madres EeF”… Lo siento… Ahora, si se lo miran bien, el neologismo tiene su miga, les invito a reflexionar sobre ello…).

Estos clubes sirven frecuentemente también como centros de recursos y de actividades; en la sede central de Clonlara School, en la ciudad universitaria de Ann Arbor, Michigan, existe uno de estos centros de recursos para homeschoolers y sus familias de la zona.

Pero hoy les quiero presentar un artículo que nos ha enviado nuestra compañera y amiga Leslie Barson, de quien alguna otra vez les hemos hablado. Trata sobre la experiencia de uno de estos clubes dinamizados por esta infatigable militante de la EeF (el encuentro internacional de Hes-Fes, el boletín Choice in Education, y la red europea Learning Unlimited son algunos de los ejemplos de proyectos animados por esta gran persona. Leslie nos habla del Club Otherwise, en Londres. Si después de leerlo, quieren tener más información, ya saben… Contacten con ella… Y si alguien quiere crear uno de estos centros en algún lugar de nuestras comunidades, ¡que me avise, por favor! Es uno de mis sueños locos -ahora ya lo saben…

Les habla desde Londres nuestra querida Leslie Barson (también tenemos puesta en Internet una de sus conferencias):

El “Otherwise Club”: una comunidad de aprendizaje por invitación

La gente a menudo me pide que hable acerca de mis experiencias en la creación de un grupo local de educación en casa. Encuentro difícil esta idea en cuanto que cada grupo es único y que, en cierto modo, siento que se puede aprender muy poco de las experiencias de otro grupo. Mi respuesta habitual es, por lo tanto: “Simplemente haced lo que os parezca correcto y ocupaos de los problemas a medida que vayan surgiendo”. Habiendo dicho esto, pienso que existen algunos principios básicos relevantes y este artículo intentará tratarlos de exponer a continuación. Si éstos pudieran resultar de utilidad a quienes desean poner en marcha un grupo de estas características, ello constituirá un beneficio añadido.
Antes de empezar a examinar algunos de los principios que he extrapolado de mis experiencias con el Club, sería útil explicar algo sobre cómo este funciona; para ello, hay que situar esos principios en un contexto.
El “Otherwise Club” se formó en febrero de 1993. Radicado en Brent, al noroeste de Londres, da apoyo a familias que escogieron educar a sus hijos fuera de la escuela por diferentes razones, desde tener visiones ideológicas de la educación, hasta por sufrir problemas en la escuela, o por otras necesidades educativas especiales. El Club proporciona un lugar regular de encuentro para las familias, incluyendo un pequeño café y una biblioteca de educación alternativa. En segundo lugar, allí se hacen regularmente talleres como kárate, dibujo, y dos grupos de historia. En tercer lugar, también se dan clases de Latín para principiantes y de preparación para la obtención del GCSE (Graduate Certificate Secondary Education). En cuarto lugar, se hacen eventos especiales y actividades de grupo, tales como construcción de robots, fabricación de marionetas, trabajo con fieltro, visitas de los adiestradores de perros de la policía, y otros. En quinto lugar, se organizan diferentes salidas educativas a sitios tales como a la Torre de Londres, al Museo al aire libre para niños, etc.. En sexto lugar, funciona un grupo de Becas Duque de Edimburgo para los niños más mayores, de los cuales ocho recibieron recientemente la categoría Bronce y otros trece empezaron la Plata en enero de 2006. El Club también edita y publica el boletín informativo mensual para los educadores en familia de toda Gran Bretaña y Europa Choice in Education..
Un aspecto clave es que estos principios no sean declarados explícitamente. No tenemos ningún principio que la gente deba firmar, si bien existe un acuerdo acerca de cómo tratar los casos de comportamientos agresivos.
El primer principio no declarado consiste en la democracia participativa de TODOS los miembros del club, incluidos los niños, algo que se logra a través de un diálogo y un intercambio de responsabilidades constantes. Hasta tal punto es constante este proceso que en ocasiones debe ponerse en práctica minuto a minuto. Las cosas pueden cambiar de un momento a otro en función de estados de ánimo, condiciones meteorológicas y de la cantidad y la mezcla de personas presentes en el club en un día determinado. Puede que a algunos les parezca frívolo hablar de estados de ánimos y condiciones meteorológicas, pero en las reuniones semanales de un grupo de nuestras dimensiones, ambos asuntos tienen mucha importancia. A lo largo de los años, he comprobado cómo el estado de ánimo colectivo varía en función de los meses y las estaciones del año. El período comprendido entre noviembre y marzo es el de mayor afluencia, mientras que las reuniones más problemáticas suelen ocurrir a finales de marzo, cuando coinciden un número elevado de asistentes y una sensación de hartazgo fruto de los largos meses de reclusión invernal. Pasado marzo, los miembros del club empiezan a planear sus proyectos y viajes de verano y el número de asistentes decrece.
A la par que la idea de democracia participativa discurren los conceptos de consenso total y de dictadura benévola sin reuniones formales, los cuales pueden parecer contradictorios pero no lo son. El consenso no se alcanza a través de las reuniones. Rara vez mantenemos reuniones, si bien éstas disponen de un hueco en el horario. A lo largo de los años hemos constatado que las reuniones no son una buena manera de solucionar problemas. Muchas personas se sienten intimidadas a la hora de hablar en público o se sienten obligadas a tener que opinar acerca de cuestiones que no les interesan cuando preferirían estar jugando o cosiendo. Sin duda, los niños encuentran estas reuniones aburridas e inútiles. En su lugar, disponemos de pequeñas delegaciones integradas tanto por adultos como por niños y debatimos ideas dentro del club en pequeños grupos informales.
El concepto de dictadura benévola únicamente tiene vigencia en la visión global del club con el fin de evitar que éste cambie de carácter y de que permanezca lo más abierto posible a estos principios. La dictadura benévola también contribuye a proporcionar continuidad al club a lo largo de los años y de las idas y venidas de familias.
Otro principio pasa por ser responsable de uno mismo y de sus acciones, familia y objetivos. Se trata de algo difícil de mantener. En un mundo en el que se nos dan muy pocas responsabilidades propias, solemos recurrir a los otros para que nos digan qué debemos hacer o para culparlos en caso de que algo vaya mal.
Otro principio no declarado que compartimos en el club es que los niños son más iguales que los adultos, algo debido en parte literalmente a su tamaño pero también con el fin de mitigar, aunque sólo sea en pequeña medida, el hecho de que sean tan desiguales en el resto de la sociedad. Para contrarrestar un poco esta desigualdad, los niños son escuchados, valorados y respetados en el club.
El último principio compartido es el de una visión alternativa del éxito. Así, el éxito no se define en función de exámenes, rendimiento académico o dinero. Tampoco guarda relación con la “felicidad”, un concepto de índole individual que cambia de una persona a otra. El éxito es tolerancia, sentido de uno mismo y confianza en uno mismo. El éxito consiste en la capacidad de saber expresar la naturaleza de uno mismo y en ser flexible.
¿Cómo se logra poner estos principios en práctica? Trabajando, jugando y estando juntos. Viviendo en comunidad, conociéndonos unos a otros y a nuestros hijos, compartiendo problemas y proyectos, buenos y malos momentos, discutiendo y superando las discusiones. Viendo crecer juntos a nuestros hijos y a los de las otras familias y apoyándonos mutuamente a medida que van cambiando nuestros papeles. La tolerancia y la paciencia entre niño y niño, adulto y niño y adulto y adulto son las piedras angulares imprescindibles para poner en práctica todos estos principios. Los nuevos miembros aprenden éstos uniéndose al grupo y siguiendo el ejemplo de los miembros más veteranos.
El tamaño es una cuestión vital. No existe ninguna regla ni ningún reglamento al respecto, pero cuanto mayor es un club, más es el tiempo necesario para que los miembros se conozcan entre sí y puedan establecer lazos comunitarios. Una vez más esto depende de algunas cuestiones evidentes como el número de comportamientos anómalos exhibidos por miembros del club y de asuntos más sutiles y variables como las condiciones climáticas, los estados de ánimo y las actividades que se organizan.
Para mí, resulta importante que estos principios no se comuniquen explícitamente a los miembros que se incorporen al club, quienes deberán descubrirlos por sí mismos. Esto forma parte del proceso de consolidación del club. Se da por hecho que estos principios serán asimilados por los recién llegados, si bien a éstos en ocasiones les llevará cierto tiempo darse cuenta de cuáles son los principios que rigen el funcionamiento del club. Así, muchas de las familias que se incorporan al club experimentan en un primer momento una sensación de caos que es gradualmente substituida por el descubrimiento de que el club dispone de una estructura propia sostenida semana a semana por los niños con la ayuda (o no) de los adultos. Muchas familias nunca llegan a articular estos principios, lo que no les impide ponerlos en práctica sin dificultad alguna. Algunas familias tienen muy claros estos principios pero experimentan dificultades a la hora de poner en práctica uno o alguno de éstos. También existen otras familias que descubren el funcionamiento del club desde un primer momento.
No se hace mención de la “educación” en estos principios. No estoy segura de que todos los miembros del club estén de acuerdo conmigo, pero si no menciono la “educación” es porque para mí ésta no existe. En mi opinión, el valor de la “educación” ha sido inventado –creado– como una categoría económica, algo que puede extraerse del individuo y ser revendido a éste en forma de un “experto”, de un profesional que el individuo cree necesitar para poder aprender cualquier cosa.
Aprender es la única categoría relevante. Se aprende en todos los ámbitos y momentos de la vida y el aprendizaje subyace en todos los principios y prácticas expuestos en este artículo. [Image]Leslie Safran Barson
The Otherwise Club

1 Croxley Road, London W9 3HH, UK

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