Educando para la felicidad

Muchas veces, cuando reflexionamos a solas o conversamos con otras personas, solemos decir que lo único que deseamos para nuestros hijos es que sean felices.

Pero a veces, ser feliz, es algo que se nos complica y no sabemos porqué. ¿Podemos como padres ayudar a nuestros hijos e hijas a ser felices durante toda su vida? ¿de qué depende la felicidad?

Leyendo un poco de aquí y un poco de allá, de psicología, me he encontrado con una visión curiosa. Hay un modo de empedrar el camino hacia la felicidad… y es ser agradecidos. Al decir esto los estudiosos del ser humano no se refieren a las normas de buena educación, ese “por favor” y “gracias” que según los valores familiares tratamos o no, de enseñar a nuestras niñas y niños a temprana edad; hablan de aprender a apreciar los pequeños o grandes dones de la vida. El amanecer y la puesta del sol, la lluvia en el invierno y el calor del verano.

Dicen los psicólogos que hacernos conscientes de la gran cantidad de pequeñas cosas que contribuyen a nuestro bienestar, nos permite saborear plenamente la vida e incluso tener una mayor fortaleza para afrontar las dificultades que se nos van presentando, porque nadie tiene la paz, la salud, ni las necesidades mínimas garantizadas, en cambio, el equilibrio personal depende en mucho de haber tenido una infancia feliz… y haber adquirido algunos hábitos que constituyen una verdadera higiene emocional.

Y del mismo modo, pero en sentido contrario, la ambición y la envidia son los enemigos de la felicidad, por ello fomentar el espíritu competitivo de nuestros hijos e hijas no es establecer buenos cimientos para una felicidad permanente. Confundir la autoestima con el egocentrismo puede tener consecuencias emocionales que nos lleven a la depresión… o a vivir en la tristeza.

En la difícil tarea de acompañar el crecimiento de nuestras hijas e hijos, calma y firmeza, son dos buenas compañeras de camino.

Anuncios

5 comentarios en “Educando para la felicidad

  1. Un beso para ti Esther.
    Dude en publicar la entrada, parece algo tan obvio… pero viendo tantas personas tristes en el mundo de hoy me pareció que que hay cosas que deben repetirse tantas veces como sea necesario.

    Me gusta

  2. Efectivamente Madalen, es triste ver personas que sufren por desear aquello que piensan hace felices a otr@s, o simplemete envidian su capacidad de ser felices.

    Dicen que la envida es el mal de este país, yo no se si eso esta comprobado “cientificamente”, pero es curioso que en el islam se habla específicamente de ello en algunas de las suras del Coran, resaltando que la envidia es un sentimiento malévolo que lleva al mal comportamiento. Nos hace pensar mal de los demás… y de ahí a la calumnia, y a vivir con miedo.

    Y el miedo es la mayor traba para la felicidad.

    Yo siempre pensé que la educación era la herramienta para prevenir estos sentimientos…no importa cuantas lenguas hable una persona, o cuantos datos atesore en su cerebro, si no sabe ser feliz, su cultura no logra el crecimiento personal.

    Bueno, me estoy poniendo muy trascendental.

    Cariños inmensos… gracias por leernos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s