Bullying y como enfrentarlo

Aunque uno crezca sin escuela, siempre va a realizar alguna actividad en grupo en algún momento. Recuerdo muy bien un curso de dirección cinematográfica para adolescentes que tomo mi hijo menor cuando tenia 13 años. Eran apenas cinco alumnos, pues era un curso relativamente caro económicamente, eso nos hizo pensar que los alumnos iban a estar muy motivados por el aprendizaje y no iban a resultar competitivos o despiadados. Fue por eso que nos pillo desprevenidos a todos, comprobar que pese a ser solo cinco alumnos (todos chicos) dos de ellos se entretenían molestando a nuestro hijo, y el profesor no lo tomaba en cuenta con el argumento de “son cosas de chicos”… eran insultos leves, empujones al pasar, comentarios descalificativos. Creo que nos hubiera venido bien haber podido leer algo como esto en aquel momento, aunque mucho de lo que se dice en el artículo lo llevábamos a la practica de un modo intuitivo.

Extracto del artículo leído en guiltfreehomeschooling 

Incluso los niños educados en el hogar puede enfrentar situaciones de intimidación o violencia en sus actividades de grupo o cuando tengan la edad suficiente para comenzar en sus primeros trabajos.
Suelen decir que “hombre prevenido vale por dos”, por lo que presentamos varias estrategias que podemos mostrar a nuestros hijos para reconocer comportamientos de intimidación y fortalecer su capacidad personal para hacerles frente a los matones con eficacia.
Nuestro objetivo es ayudar a detener las agresiones en sus etapas iniciales. Muchos de los escenarios presentados aquí son utilizados también por los adultos, ya sea deliberadamente o simplemente por costumbre. Como padres de familia tenemos que romper el ciclo de la intimidación entre nuestros propios compañeros, para ser un ejemplo para nuestros hijos. Algunos lectores podrán oponerse a las declaraciones hechas en este artículo, por ello los invito a tener una mirada critica con su propio comportamiento, creencias y valores.

         ¿Por qué existe el bullying?

La intimidación afecta a casi todo el mundo en un momento u otro de la vida. Algunas personas lo hacen como un modo de sentirse más poderoso o importantes. Algunas personas se convierten en sus víctimas desafortunadas, sólo por estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. En pocas palabras, la intimidación es una forma de manipular y controlar a otras personas.
Ayude a sus niños a ver que las personas que molestan  a los demás, primero han sido molestadas por  otros. Explíqueles que los niños que en el parque le dicen cosas malas probablemente están escuchando  abusados ​​verbalmente -muy probablemente en sus propios familias. Cuando los niños tienen a alguien en su vida que los insulta de manera habitual, sienten la necesidad de insultar a otras personas para liberar la tensión que les causa la violencia verbal. Han aprendido que si los insultos son correcto y aceptable para ellos, es correcto hacérselo a los demás. Muchas familias no saben relacionarse de otro modo: el abuso pasa de generacion en generación, simplemente porque les parece el modo natural de comportarse. Para alguien que viene de un entorno en el que los insultos y las burlas y la manipulación están fuera de control, la intimidación se convierte en su forma “apropiada” de comportamiento. Para romper el ciclo de intimidación entre los adultos es necesario para estar dispuestos a reconsiderar nuestra escala de valores, eso puede dar pie a una percepeción dolorosa, pero se puede hacer con éxito.
Formas sutiles de intimidación.
Es fácil identificar al pequeño matón del patio de recreo que empuja a los demás niños a su paso y pisa sus juguetes. Entre los adultos vemos al que maldice en voz alta al arbitro de fútbol en los partidos infantiles o al que utiliza su vehículo como un arma en la carretera, dando paso a su rabia. Sin embargo, la mayoría de las intimidaciones comienzan con métodos mucho más simples, menos visibles.
Decirle a alguien que es “inútil”, “bueno para nada”, “un bebé”, “un perdedor”, u otras etiquetas degradantes
Hacer comentarios groseros que sólo el agresor considera que son divertidos, pero todo el mundo reconoce como degradantes.
No permitir a otros a expresar sus opiniones (sobre todo las opiniones disidentes), ya sea oponiéndose cara a cara, por detrás de la espalda, o a través de los medios sociales
Necesidad de tener la última palabra
Tocar a alguien que no quiere que lo toquen, aunque sea para hacerle cosquillas.
Etiquetado de un niño TDAH u otra “discapacidad” donde no lo hay, así como un método para controlar los pensamientos del niño y su comportamiento.
Exhibir un comportamiento demasiado dramático o añadir dramatismo a las situaciones dramáticas para llamar la atención, crear o romper alianzas y alimentar su propio deseo de poder o control.
Sobornar a otros a ser agradable (hacer lo que sea necesario para mantener el control) que no debe confundirse con recompensar el buen comportamiento
Ser irresponsable como un medio de controlar una situación, como no hacer una tarea que involucra a otros.
Inventar excusas  y/o culpar a otros por su propia irresponsabilidad, errores y deficiencias, la necesidad de asignar la culpa de todo lo que va en contra de sus propios deseos; no aceptar la premisa de que puede cometer un error.
Manteniendo a los demás en espera, como un medio de control.
Llorar o mostrarse triste para lograr sus objetivos, es una forma de control.
El tratamiento de todos los aspectos de la vida como un concurso de popularidad
Suponer que todo el mundo nos adora y admira  y enojarnos y mostrarnos vengativos cuando alguien no lo hace.
No permitir que otras personas aprenden a gestionar sus vidas.
No delegar o dar la opción del remplazo, cree que nadie más podría hacerlo igual de bien.
Como líder, sirviendo a su (o sus) propios fines en primer lugar de a los fines del grupo.
El acoso más frecuente que tuve que soportar en mis años escolares fue por parte de mis maestros: animando a los otros estudiantes a reírse de alguien que se había quedado dormido o dado una respuesta incorrecta, arrugando los ojos cuando un estudiante hacía una pregunta que la maestro sentía tenía una respuesta obvia, preguntas puntuales para dejar en evidencia a un estudiante mostrando su falta de preparación. Uno de mis profesores en la escuela secundaria apodo a una de mis compañeras de clase “Flycatcher” (cazamoscas) porque la pillo bostezó una vez sin cubrirse la boca, y la llamó así durante todo el año.
Hoy se crea una conciencia anti-bullying en las instituciones, pero muchas veces los adultos no pueden detectar las practicas intimidatorias de un niño a otro por que consideran que son actitudes normales “cosas de niños”. Si reconocían esos métodos como intimidación, ellos mismos tendría que dejar de usarlos.
(…)
Como padres no somos inmunes a la intimidación. Considere la situación de esa madre que dedica horas y horas a la organización de un evento para un grupo de familias, sólo para que otra familia llege tarde o no aparece en absoluto (a pesar de su promesa de asistir) o aparezca para quejarse de la mala organización u otros detalles de los eventos. Esa familia esta mostrando una falta de respeto por el trabajo de los demás, asegurándose de que no salga como estaba previsto. Es sabotaje sutil, es la intimidación para mantener el control. Hay momentos en que se producen retrasos inevitables, los niños se enferman o surge un imprevisto que impide a una familia llevar adelante sus planes, esos casos una rápida llamada telefónica será suficiente para no ensombrecer la actividad, incluso si la disculpa se produce un día después del evento no se perderá el aprecio entre las familias. Lo que enturvia la relación es el deseo de protagonismo y de control para mantener la atención de los demás centrada en uno mism. Ignorando el esfuerzo, el compromiso y el tiempo invertido por otras personas en el bien común. Si te unes a un grupo, ya sea un club, un grupo de juego informal, o cualquier otro grupo, como adultos debemos estar dispuestos a dedicarle tiempo, dinero y energía para lograr un buen trabajo en equipo.
(…)
Algunas personas son capaces de romper el patrón de intimidación y detener el abuso, mientras que otros no son conscientes de estarlo alentando. La mayoría de los agresores ni siquiera saben que son agresores,  sólo saben que sólo son felices cuando consiguen todo lo que quieren. Ellos no tienen la suficiente consideración por nadie más que por sí mismos para saber siquiera que están siendo irrespetuoso. El narcisismo y la intimidación van de la mano.
Formas de lidiar con la intimidación

  • Empatía. Considera por que el agresor actúa como lo hace, por que a su vez esta siendo agredido, aunque sea un maestro, un entrenador o nuestro jefe. Entendiendo esto, podemos simpatizar con él, aunque es probable que no podamos ayudarle a arreglar sus problemas. Así quedara claro que los insultos son sólo la opinión del acosador y de nadie más.
  • Respeto a uno mismo. Encontrar nuestro propio valor más allá de lo que nuestros compañeros piensen de nosotros, eso nos hace menos susceptibles a la intimidación y a la presión de grupo. Si hemos aprendido a encontrar nuestras propia metas no dependeremos de otros para nuestro entretenimiento o para tener objetivos en la vida. Si su hijo está siendo intimidado, construir su propia imagen, recordándole todo aquello en lo que es bueno y admirado en su familia. Dele una lista de todas las cosas positivas que aporta a su familia, y hágale saber lo importante que es en muchos parcelas de su vida. ¿Puede hacer impresionantes animales en origami? ¿recuerda de memoria la receta de las galletas con chocolate? ¿Siempre encuentra el camino para resolver los problema de matemáticas? ¿Ha comprendido conceptos complejos más rápidamente de lo previsto? ¿Tiene un ritmo impecable o una bella voz? ¿Puede impresionar a la abuela con sus trucos de cartas? Piensa en todas las destrezas de su hijo, en todo aquello que es extraordinario pero usted lo ve normal por que sucede cada día. Y hagaselo saber, muestrele que cada persona es especial y que lo que el hace no pueden hacerlo todos los niños del mundo. Estas son las habilidades que lo hacen único, especial e importante. Ser capaz de entretenerse a sí mismo a través de pasatiempos e intereses significa que incluso cuando no hay nadie más disponible, uno puede disfrutar de la propia y agradable compañía, esa que hace que cada actividad sea un disfrute personal. 
  • Respetar a los demás. Respeto e intimidación son polos opuestos. Enseñe a sus hijos que todo el mundo tiene valor, todo el mundo es bueno en algo, y todo el mundo está bien informado en alguna área. Una persona que respeta a los demás aprendera algo de cada persona y de cada situación. Enseñe a sus hijos que las palabras hirientes no son aceptables, la excusa de “Sólo estaba bromeando “es una señal definitiva de la intimidación.
  • Rodéese de influencias positivas. Si alguien tiene suficiente apoyo de amigos y familiares no será una victima propicia para la intimidación. Si percibe que la intimidación alcanza un grado que no es posible manejar, alejese de ese grupo, aleje a su hijo de esa influencia negativa, no hay nada de malo en buscar nuestro lugar adecuado, aquel donde somos valorados y nos sentimos felices. Cambiar un mal entono por un buen entorno es tomar el control de nuestra propia vida. 
  • Participe de la vida de su hijo. Haga que su hijo se sienta apoyado y reconfortado, que sepa que puede confiar en usted incondicionalmente. 

Una nota más: los matones no suelen tener sentido del humor, ya que eso requiere mostrar aprecio por la creatividad del otro. Usar el humor es una estrategia para echar a bajo su falsa autoridad.
Un matón no puede serlo sin una víctima. Negarse a cooperar con él es un principio de salvación para ambos.  

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