Tendencia vital: educar en casa

Un artículo de Marcela Oromí en Tendencia vital

Más de 4.000 niños españoles no pisan nunca el colegio porque aprenden en sus casas. Se conoce con el nombre de “homeschooling” y, a pesar de estar no regulada, es una fórmula que cada vez escogen más familias, a pesar de la incomprensión de la sociedad y la intransigencia de la Administración.

Para muchas familias españolas asistir todos los días a clase no es la opción más adecuada para sus hijos que, sin embargo, aprenden en casa aquellos contenidos que los padres consideran imprescindibles para ellos. Con esta fórmula, los padres asumen de forma integral la educación de sus hijos, tanto en los aspectos de adquisición de conocimientos y habilidades, como en la transmisión de valores y principios, sin delegar ninguna de estas funciones en instituciones educativas. [Ver cursos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria]
 
Los padres consideran que esta opción no sólo es viable, sino la más adecuada para los pequeños, que consiguen un nivel de conocimientos adecuado sin necesidad de pasar por una institución escolar. Las razones que les llevan a tomar este tipo de decisión son muy variadas, desde pedagógicas a religiosas o ideológicas, pasando por quienes consideran, simplemente, que esta opción es la que más se ajusta a las necesidades y forma del ser del niño.
 
En cualquier caso, la decisión de aprender desde casa acarrea en muchos casos no solo incomprensión en su entorno más inmediato, sino también dificultades con la Administración. Son los propios centros educativos quienes, cuando detectan la no asistencia de un menor, cursan una denuncia. La inspección educativa solicita un informe a los servicios sociales y éste se traslada al servicio del menor de la Comunidad correspondiente. En los gabinetes dedicados al absentismo escolar se recabará toda la información correspondiente.
 
Puede suceder que se demuestre que el hecho de que el menor no acuda al colegio no tiene nada que ver con una situación de abandono del mismo. En ese caso la denuncia se archiva.Pero en otros casos se envía el expediente a la Fiscalía de Menores, que se encargará de archivar el caso o llevarlo hasta el juez. Si ocurre esto último comienza un verdadero calvario para la familia, que en algunas ocasiones no resiste la presión y termina escolarizando a su hijo.
 
Ventajas y críticas
Quienes eligen la opción de educar desde casa consideran que, si los padres disponen de tiempo y aprovechan todas las oportunidades que ofrece el entorno, los niños adquieren un nivel educativo similar al de los menores escolarizados. Hay progenitores que establecen su día a día con sesiones de aprendizaje que coinciden con los contenidos de la educación formal y quienes, en cambio, prefieren ir satisfaciendo la curiosidad del niño según va surgiendo, proporcionándole los materiales adecuados para que pueda ir investigando y aprendiendo.
 
Una de las principales críticas que recibe esta modalidad de aprendizaje es que el niño no se relaciona suficiente con sus iguales, lo que dificulta una correcta sociabilización del menor. Conscientes de esta necesidad, las familias con un hijo que aprende en casa posibilitan que el niño esté en contacto con personas de todas las edades, lo que puede lograrse desde apuntándole a deportes, cursos de música, informática, plástica o teatro, o estableciendo un tiempo en el que se permite que el menor interactúe con otras personas.
 
Desde la Asociación para la Libre Educación (ALE) se señala al respecto que “los niños que se educan en el hogar tienen más tiempo para convivir con personas de distintas edades y condiciones, en lugar de estar sometidos a la convivencia con iguales con uno o pocos referentes adultos la mayor parte del día y dosificada en pequeños recreos. En estudios realizados en EE.UU. se ha demostrado que los adultos que se educaron en casa tienen habilidades de comunicación, nivel laboral, económico y social igual o mejor que los que se educaron en colegios. Por lo tanto, esta opción educativa no crea, precisamente, desadaptados”.
 
Situación legal
La educación en casa no es ilegal en España, pero no está regulada, a diferencia de lo que ocurre en otros países, como EE.UU., donde más de un millón de niños se educan en sus casas.En Europa, esta fórmula es legal en países como Reino Unido, donde existen varias asociaciones y grupos de apoyo, o en Italia, donde los padres lo único que deben hacer es demostrar capacidad económica y técnica para asumir la enseñanza de sus hijos. En Francia, a los progenitores se les pide comunicar por escrito esta decisión a la autoridad competente. En este país se facilita la obtención de los títulos oficiales a través de convocatorias libres a los mismos, en las que no se establece la edad mínima para su obtención.
 
En Bélgica, la no-escolarización es legal desde 1983 y en la República Checa es legal hasta los 12 años. En Hungría, los “homeschoolers” deben examinarse dos veces al año, mientras que en Lituania tienen que pasar por un examen anual.
 
Ya fuera de Europa, en Indonesia y Taiwán es una forma educativa legal, mientras que existen otros muchos países donde también cuenta con reconocimiento legal, como México, Chile Indica, Israel, Japón, Australia o Nueva Zelanda.
 
En España, las familias critican una falta de legislación al respecto de la educación en el hogar, lo que dificulta la obtención de certificados académicosy la incorporación de los jóvenes al sistema de enseñanza presencial si este es su deseo en un futuro. 
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