Autismo y medio ambiente

A menudo no somos conscientes de la importancia del medio en que vivimos. Acostumbrados como estamos a respirar el aire contaminado de las ciudades, a beber el agua cargada de medicamentos, a alimentarnos con pesticidas, conservantes, colorantes y demás sustancias químicas, no nos damos cuenta de que muchas de las enfermedades que padecemos nosotros y nuestros hijos pueden provenir del ambiente que nos rodea. El libro Toxique planète, del toxicólogo presidente de la organización francesa Red Medioambiente Salud (RES) André Cicolella, revela una serie de datos espeluznantes y nos muestra cómo gran cantidad de patologías modernas están provocadas por el medio en que vivimos.

En marzo de 2012, el Centro americano de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) publicaba los resultados de un estudio según los cuales, en EEUU, uno de cada ochenta y ocho niños sufre uno de los trastornos del espectro autístico (autismo, síndrome de Rett o de Asperger, etc.). Estos datos, resultado del análisis llevado a cabo desde el año 2007 en catorce localidades repartidas por todo el país, resultan aún más alarmantes cuando se considera su tasa de crecimiento: desde 2007 hasta 2012, el número de niños que padecían estos trastornos aumentó un 78%.

hora de buscar las causas, los expertos se declaran no menos rotundos: las causas no pueden ser más que ambientales. El hecho de que esta evolución haya sido tan rápida hace que se descarte el origen genético de los trastornos. Por otro lado, el género de los niños sí parece un factor determinante, ya que los resultados del estudio revelan que, en el año 2012 un niño de cada 54 se veía afectado por estos trastornos, mientras que entre las niñas la tasa es de una de cada 252.
Esta susceptibilidad dependiente del sexo señala como posibles causantes, según afirma Cicolella en Toxique planète, a los perturbadores endocrinos, moléculas de síntesis omnipresentes en nuestra vida cotidiana que interfieren con el sistema hormonal y provocan la mayoría de sus efectos durante el periodo fetal.

André Cicolella no pretende provocar miedo con sus conclusiones, sino llamar al razonamiento de los responsables políticos para que pongan en práctica medias en materia de sanidad pública que tengan en cuenta el medio ambiente.

Fuente: http://www.ladyverd.es/

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