¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista”

Donde-esta-mi-tribuUn libro de Carolina del Olmo que entre otras cosas es licenciada en filosofía y madre de Guillermo.

La autora nos habla de las “mujeres modernas” y destaca la importancia de no anularse, al momento de ser madre, como mujer. El libro crítica un sistema que invisibiliza la maternidad, que exige que una mujer que tuvo un hijo vuelva a ser inmediatamente “la de antes”, que la maternidad no se le note ni en el cuerpo, ni en el estado de ánimo, ni en los tiempos de disponibilidad que le ofrece a su entorno; y habla de las mujeres que encuentran la realización personal en el cuidado de los hijos y en las tareas del hogar defendiendo que eso no las hace cómplices del patriarcado opresor, sino una especie de detractoras de las condiciones a las que nos somete el capitalismo individualista y feroz. También señala que difícilmente la realización personal se encuentre en jornadas extensísimas de trabajo, con una maternidad invisibilizada y unos sueldos magros y que, sin embargo, muchas mujeres caen en esa trampa. Plantea que el mercado laboral está básicamente diseñado para personas que no tienen que cuidar a nadie, y en ese sentido no se ajusta al ideal de maternidad y paternidad presente. A través de un ideal de “conciliación” entre la vida familiar y el mercado laboral, lo que el sistema hace es básicamente reducir el primero al segundo.

“El cuidado de un niño exige tal grado de compromiso, material, social y emocional, que ni siquiera nuestra sociedad líquida puede ocultarlo por completo. La maternidad nos acerca a la normalidad moral; es el individualismo consumista el que nos sitúa en un estado de excepción que genera dilemas atroces”

“El problema no son nuestros hijos, pero tampoco somos nosotros. El problema es una sociedad cuyas exigencias son radicalmente incompatibles con las necesidades de los bebés y también con las de quienes cuidan de ellos. Lo que yo necesitaba y no encontraba en los libros de crianza era un enfoque orientado a los niños, que también tuviera en cuenta la vulnerabilidad de los padres y el peso excesivo que recae sobre sus espaldas. Una perspectiva que se hiciera cargo de la dureza de la experiencia de madres y padres sin caer en ese egoísmo de naufragio típico de los manuales de autoayuda, que te incitan a luchar contra cualquier obstáculo a tu bienestar, aunque ese obstáculo sea algo tan frágil como un bebé que llora”

“Es como si las madres que se atrevieron a romper con una tradición de sometimiento familiar tradicional rechazaran la vertiente más vulnerable y dependiente de sus hijos y, en paralelo, como si fueran reacias a aceptar la dimensión de la crianza relacionada con la dependencia y el cuidado. Como si no fueran capaces de concebir la dependencia más que en términos de sumisión”

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